Este fin de semana pasado ha tenido lugar una lluvia de albóndigas….casi casi literal…. todo empezó el jueves cuando en mi 4º día de detox se me vinieron a la cabeza las albóndigas que preparé en esta ocasión (aquí) y que ya en su momento tuvieron su éxito, de hecho es de las entradas más vistas durante la vida del blog…
El caso es que cual fue mi sorpresa cuando el viernes me empecé a encontrar con fotos y más fotos de las famosas albóndigas, tanto en Facebook como en Instagram, así que me propuse que tenía que quitarme el mono albondiguil y repetir la receta, esta vez mejorada…incluso colgué un vídeo preparándolas que podéis ver aquí.
1 vaso de avena en copos
1 cucharada y 1/2 de harina de centeno integral (+ un poco más para enharinar)
1 cucharada de pan rallado (el mio era con ajo y perejil)
1 diente de ajo picado fino
1 cucharadita de comino molido
1 cucharadita de romero seco
1/2 cucharadita de ajonjoli (sésamo tostado)
1/2 cucharadita de pimentón de la Vera
1/4 cucharadita de cúrcuma
1/4 cucharadita de jengibre en polvo
1/4 cucharadita de pimienta negra molida
1/4 cucharadita de sal marina

1 vaso de agua filtrada (o caldo si tenéis disponible)
En un cuenco vamos a mezclar todos los ingredientes, lo último el agua y a poquitos para no pasarnos y que la masa quede aguada, mezclamos y dejamos un par de horas macerando para que coja sabor (no es imprescindible, pero quedan más sabrosas). Finalmente vamos cogiendo porciones pequeñas de masa y haciendo bolitas que pasaremos por harina de centeno integral que pasaremos por una sartén con unas gotitas de aceite de oliva virgen… Es importante hacerlas pequeñas para que el calor al freirlas llegue al centro, dejándolas jugosas pero cocinadas.
El sabor es suave, aunque muy sabroso, ligeramente similar a las albóndigas o hamburguesas de pollo. Salen unas 15 unidades y las que no gastéis en el día podéis congelarlas una vez fritas.
Para servirlas pordemos optar por una buena salsa de tomate frito, un curry suave, un arroz o unas patatas, o como veis en una de las presentaciones como aperitivo presentadas en cucharadas individuales 🙂 Estas cucharitas dan mucho juego, y quedan estupendas para presentar pintxos individuales… (estas que veís las compré en un supermercado asiático en Madrid, crónica de todo lo que compré aquí)
La segunda opción es comerlas en tacos, con rúcula, cebolla y pimiento rojo ligeramente pasados por la plancha, unas gotas de mostaza y ajonjoli y a disfrutarlas. Como si se tratara de falafel pero con albóndigas.
¿¿Vosotros cómo las preferís??



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