La entrada de hoy ha sido una de las que más me ha costado escribir, sobre todo a nivel emocional. Sentimientos encontrados y contrariados, en un lado de la balanza las grandes alegrías y oportunidades que me ha dado (y me sigue dando) este blog, en el otro lado de la balanza el resto y que a día de hoy pesa más, mi maternidad y un proyecto del pasado que vuelve con fuerza y me hace muy feliz.

Mi vida en estos cuatro años y medio ha cambiado mucho no, muchísimo, lo más importante de mi vida, mi hijo, ha llegado para enseñarme lo realmente importante y darme grandes lecciones en tan solo 8 meses. Así que cierro el chiringuito (a mi manera, más abajo os cuento) haciendo balance de mis años como bloguera de cocina.

Durante estos años pasados mi vida profesional se centró en el blog, sí, tuve esa suerte que muchos (aunque digan lo contrario) anhelan. Pero llega un día en el que te das cuenta que tu vida gira en torno a la comida y las redes sociales, pasas de publicar en el blog 3 veces por semana a 2 y 1 (y eso cuando tengo tiempo), pasas de disfrutar compartiendo en las redes sociales a ir viendo como este mundillo cada día está más degradado, poca originalidad, poco respeto al trabajo ajeno, incluso de las propias marcas, peloteo descarado y mucho listillo que parece que nació aprendido, por no hablar de la ida de olla que está habiendo con las Stories de Instagram (madredelamorhermoso!) en fin… un montón de cosas de las que me he ido alejando por no sentirme nada representada, no va conmigo vender mi vida, mucho menos la de mi hijo para conseguir más seguidores o likes, mi perfil es de recetas y eso es lo hay (y ojo, que esto en breve explotará…)

Yo por si acaso me bajo del barco antes de que se hunda… y a otra cosa mariposa 🙂 A quien le guste ese rollo, pues genial, se lo pasará pipa… 😉

Recuerdo mis inicios, en 2012, y con esos recuerdos bonitos me quedo, tengo la suerte de tener compañeras que además se han convertido en amigas (no todo el monte iba a ser orégano), compañeras con las que cruzaba comentarios (sí, antes los comentarios nos los hacíamos en las mismas entradas del blog, eran sinceros y no perseguían conseguir más likes), recuerdo que teníamos una lista de lectura e íbamos leyéndonos las unas a las otras con ilusión.

Un mes de noviembre de 2012 y alentada por mi tía, también bloguera de cocina, di el paso de abrir un pequeño espacio donde publicar mis experiencias como vegana recién estrenada, textos sin ton ni son y fotos desastrosas, sin pretensiones (aún conservo algunas de ellas publicadas por al ternura que me producen). Ahora, es increíble como alguien se abre un blog de “forma profesional” de un día para otro, pega un taconazo, copio por aquí y por allá y a por followers (de verdad o de los pago, que haberlos “haylos”…). Me acuerdo el miedo que me produjo el primer mail que recibí para hacer una colaboración, por aquel entonces no remunerada, y aquella ilusión de ver que el trabajo diario en el que estaba invirtiendo tanto tiempo daba sus frutos, hablo de pasados un par de años… no de un día para otro, los nervios al migrar de una plataforma gratuita como blogger a tener mi propio dominio y pasar a WordPress (antes pasar a WordPress era de dioses, hoy si eres un poco listilla empezarás por ahí).

Esas primeras colaboraciones, siempre de productos que me flipaban, fueron la base de un proyecto de futuro, otras empresas apostaron por mi y así empecé a trabajar (sí, trabajar, me han pagado y me siguen pagando por escribir y enlazar cosas que me gustan, una de las mejores cosas que me ha dado GastroCenicienta y la cual no pienso abandonar) 

Fue pasando el tiempo y llegaron proyectos emocionantes de los cuales siempre os he ido haciendo partícipes, guardando siempre mi intimidad, la tienda vegana, mi maternidad, De Mamás y Mimos, y ahora… pudiéndome de nuevo dedicar al mundo de la moda y los eventos (los que me seguís de hace tiempo sabéis que antes de venir a Vitoria a vivir esta era mi profesión en Madrid, a la cual me he dedicado durante más de diez años, y la cual me apasiona) así que no puedo estar más que feliz de tener la oportunidad de retomar mi carrera y volver a reencontrarme conmigo misma.

Ante esta oportunidad me surgía la duda, la prioridad de mi tiempo es mi hijo y ahora con mi carrera profesional en auge necesitaré tiempo, así que tocaba priorizar y quitarnos lastres, y quiera o no, esto lo estaba siendo…

Cuando dejas de disfrutar con algo, lo mejor es dejarlo. A mi todo lo que rodea este mundillo como os digo ya no me gusta, no me siento identificada, así que no me ha costado mucho tomar la decisión, echaré de menos a personas, lo sé, pero las de verdad las seguiré teniendo cerca, así que esto no es problema.

Con esto no quiero decir que deje todo, los proyectos remunerados que me sigan llegando y me hagan ilusión los seguiré aceptando,  así como las colaboraciones que me hagan cosquillas en la barriga al leerlas (ASÍ DE CLARO, al que no le guste ya sabe lo que tiene que hacer, o currar más para que se las ofrezcan a el o dejar de leer para no molestarse). 

Siempre os he mostrado productos, marcas, ingredientes con los que me sentido identificada, mi opinión no se vende, si me seguís desde el principio lo sabréis, he aceptado muchos proyectos interesantes al tiempo que he descartado otros, que para mi no tenían sentido, como os digo, en mi caso no todo vale. 

Me siento afortunada de todo lo que me ha dado y me da este blog y no pienso perderlo así de golpe, así que a partir de ahora me quedo sólo con lo bueno, publicaré lo que me apetezca, cuando y donde me apetezca.

Cuando llegue el momento os presentaré mi nueva aventura, que me llena de felicidad, retomar algo en lo que has puesto siempre tanta pasión es una pasada… será un camino duro pero merecerá la pena, siempre.

Reconozco, que ahora que estoy con la nueva web y dando las últimas pinceladas a la imagen de la empresa estoy revolucionada, nerviosa, como chica con zapatos nuevos ¿sabéis esa sensación de que pase lo que pase merecerá la pena y lo disfrutarás?, pues en esas andamos, y si a ese cóctel le sumas el ver crecer día a día a mi pequeño… en fin, me siento afortunada.

Lo dicho, no me enrollo más, os doy las gracias si habéis llegado a leer hasta aquí 🙂 siento dejar colgadas las nuevas tramas del blog (#veganizandosinfronteras y mis entradas sobre Blw).

Os recomiendo suscribiros al blog para no perderos las nuevas publicaciones ahora que no habrá días fijos de publicación, podéis hacerlo en el lateral derecho de esta misma página.

Me despido con una frase que os dejé hace unos días en Instagram:

 

” Lucha por todo aquello que te provoque una sonrisa” 

 

 

Y gracias, siempre GRACIAS 🙂

 




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